Las cirugías de levantamiento facial, como otras áreas de la medicina, han ido mejorando con el paso del tiempo conforme a los resultados, observaciones y modificaciones de cada nueva generación de cirujanos faciales; aquí te explico un poco.
En el inicio, simplemente se separaba la piel del tejido bajo ella, se estiraba lo más posible en dirección lateral y se cortaba el exceso alrededor de la oreja y en la línea del cabello. El resultado positivo: menos arrugas, lo que le dio el nombre de “rididectomía”, del latín “escisión de arrugas”. Lo negativo: la tracción directa de la piel con frecuencia generaba deformidad en los ojos y la boca de los pacientes, dándoles el aspecto no muy natural de estar pasando por un túnel de viento, es decir, ojos rasgados y boca de guasón. Aun hoy en día, muchos pacientes temen obtener este resultado, pues por desgracia se ha visto en artistas de talla internacional a través de los años.
Posteriormente, se identificó que ese tejido bajo la piel formaba un sistema conectivo con la capacidad de levantar la cara de manera segura si era traccionado; se le llamó SMAS (Sistema Musculo Aponeurótico Superficial) y se desarrollaron múltiples técnicas que lo acortaban y traccionaban. Lo positivo: mayor levantamiento de los mofletes (jowls), mayor definición de la línea mandibular, cirugías cortas y con corta recuperación, lo cual les ganó el pseudónimo al día de hoy de “minifacelifts”. Lo negativo: cirujanos faciales renombrados y estudios científicos serios encontraron poca duración del resultado, con alrededor de la mitad de los pacientes necesitando un retoque o reintervención a tan solo 2 años de haberse operado.
Finalmente, cirujanos plásticos faciales estadounidenses hicieron estudios anatómicos por debajo del SMAS, identificando ligamentos que restringen su movimiento cuando solo es traccionado en la superficie, y desarrollaron la técnica de levantamiento de plano profundo, en la cual se entra por debajo del SMAS y se libera de estos ligamentos, consiguiendo que la cara sea levantada con mayor magnitud y precisión en un vector vertical. Lo positivo: resultados naturales, pues traccionar el SMAS en el sentido apropiado no deforma la cara, cicatrices poco visibles, ya que el soporte del levantamiento está en el SMAS y la piel se cierra libre de tensión, mayor magnitud de rejuvenecimiento y mayor duración del resultado, con hasta 10 años de persistencia. Lo negativo: mayor cirugía implica mayor inflamación y mayor tiempo de recuperación; ¿por qué simplemente no podía ser perfecto? :(, pero no te preocupes, pues hay medidas que ayudan a que este proceso sea más corto y fácil de llevar, pero de ellas te platico en un próximo blog ;).